La importancia del ejercicio como terapia

La demanda de los servicios de rehabilitación y fisioterapia va en aumento, a medida que la población envejece y los problemas crónicos, degenerativos y otros factores derivados de las condiciones de la vida actual aumentan. Este crecimiento de la demanda genera saturación de los servicios, ya que las listas de espera aumentan,  y como consecuencia también lo hace la tardanza para recibir el tratamiento.

El ejercicio terapéutico es el tratamiento más efectivo para tratar cualquier lesión musculoesquelética, teniendo en cuenta los resultados a largo plazo. Es una práctica clínica fundamental para el tratamiento y la prevención de un gran número de patologías. A pesar de ello, el problema ante estos tratamientos donde el paciente es agente activo de su recuperación, es la falta de implicación que tiene a la hora de completar los ejercicios prescritos.

Gran parte de la evidencia de los últimos años toma como referencia el estudio realizado por Meichenbaum y Turk (1991), en el que proclamaron que uno de los mayores problemas en la prescripción terapéutica de tratamientos activos es la falta de adherencia por parte del paciente. En el estudio se  analizaron las tasas de fracaso en el seguimiento de las prescripciones terapéuticas, en el que los tratamientos curativos a corto plazo tenían una adherencia del 30%.

Teniendo en cuenta esto último y con el fin de luchar con esta falta de adhesión generalizada a tratamientos, una de las revisiones más recientes publicadas sobre el tema, la realizada por Collado-Mateo D et al (2021), estableció una serie de directrices para aumentar la adherencia. De este estudio, nosotros hemos sacado las siguientes conclusiones:

 

1. Protocolización y coordinación

A la hora de establecer un tratamiento de ejercicio terapéutico debemos asegurarnos de que los ejercicios que están basados en una evidencia científica reciente y de calidad. Además, debemos individualizarlos, de manera que se adapten al paciente en términos de intensidad, duración o frecuencia.

Con respecto a la frecuencia semanal, se ha observado que programas de ejercicio de 1 sesión/semana resulta en peores resultados en compromiso con la terapia.

Protocolo de ejercicio terapéutico.

En la última entrada de blog hablamos de la prescripción de ejercicios para el dolor de hombro en base a la tipología del paciente. El ciclo de tratamiento que se recomienda para ofrecer el servicio de mayor calidad al paciente se basa en tres procesos principales; personalización, medición y seguimiento y progresión. Es fundamental ser capaces de ofrecer tratamientos individualizados empleando unas escalas sencillas como la escala DASH, compuesto por 30 ítems. De esta forma podemos garantizar seguridad a los pacientes pudiendo prescribir tratamientos que se adapten a ellos.

Bei P et al, declararon en 2018 recientemente que cualquier protocolo de ejercicio aumenta su adherencia si el paciente es supervisado y monitorizado mientras lo realiza frente a grupos no controlados.

Por otro lado, Sasan A et al recomendaron en 2020 el uso de aplicaciones web que no implicaran la presencialidad del paciente. Es por eso que la principal carta de presentación de TRAK es la supervisión de programas de ejercicio a distancia, otorgando flexibilidad al paciente para realizar su protocolo.

 

2. Evaluación inicial y monitorización.

Siempre debemos realizar una valoración objetiva de las características propias del paciente. Cada persona que acude a nuestra clínica es diferente, por eso debemos analizar no solo la patología que trae consigo, sino su estado de salud general y estilo de vida para así averiguar cómo aumentar su adherencia al protocolo que le hemos prescrito.

Existen numerosos factores negativos asociados a la falta adherencia tratamiento de los pacientes como el sedentarismo o el tabaquismo y la presencia de enfermedades crónicas, que a menudo se relacionan con situaciones de fragilidad o depresión.

Con respecto a la monitorización, el seguimiento de la progresión del paciente debe de realizarse con datos objetivos que respalden su evolución. Para ello, hay unos indicadores que podemos utilizar distintos mecanismos que podemos utilizarlos como referencia. Por un lado, a través de escalas y cuestionarios validados clínicamente, podemos realizar valoraciones periódicas del estado funcional del paciente. Por otro lado, podemos recurrir a métricas objetivas de las sesiones del paciente y compararlas cómo progresan en el tiempo.

El sistema de seguimiento de Trak, permite registrar el rango de movimiento máximo por ejercicio, el número de repeticiones realizadas, el tiempo de ejecución y muchos más indicadores. Estos datos nos permiten saber la mejora funcional que está obteniendo el paciente en las distintas variantes: dolor, movilidad, resistencia…

 

3. Educación e integración

Explicar los beneficios del ejercicio al paciente, como hacerle ver los beneficios de cualquier tratamiento, le aportará  seguridad en el tratamiento y también en el profesional que se lo está prescribiendo. Debemos entender que ya sea por costumbre (por aquello de recetar reposo) o simplemente porque adopta una actitud antiálgica, el paciente continúa viendo el ejercicio como algo que puede empeorar su situación clínica.

No se trata de darle un simposio sobre los beneficios del ejercicio a largo o corto plazo o sobre fisiología, sino en hacerle entender que el ejercicio terapéutico es su nueva medicina, en este caso. Por ello debemos acostumbrarlos a trabajar en un marco de dolor bajo y hacerles entender su dolor para que no los limite. Esto será clave a la hora de garantizar su adherencia al programa que hemos entregado.

Son muchos los artículos científicos que relacionan una  adherencia alta a un programa de ejercicio con una correcta inclusión del ejercicio físico en vida diaria del paciente. Realizar sus protocolos en un ambiente conocido para el paciente, como es su domicilio y saberse monitorizado por un profesional sanitario, refuerza este hecho.

La presencialidad implica ciertas dificultades que se presentan como problemas a la adherencia, como el hecho de tener que desplazarse o la meteorología . Además, la adhesión será más alta si ofrece flexibilidad horaria y no precisa de una asistencia a una sesión concertada previamente.

 

4. Comunicación e información fluida entre profesional-paciente

Ya hemos visto que la monitorización y supervisión del tratamiento, así como una comunicación constante con el paciente es es esencial para que se sienta motivado y se adhiera al programa de ejercicio.

En TRAK conocemos estas inquietudes  y por ello ofrecemos la posibilidad de establecer una comunicación directa con el paciente con la que podremos generar una interacción activa que le ayude a cumplir el tratamiento prescrito. Es importante transmitir mensajes positivos e incluso feedback sobre como realizar las sesiones de ejercicio prescritas.

También es esencial que, tras varias semanas de trabajo domiciliario, se incluyan sesiones presenciales de refuerzo para realizar una valoración más exhaustiva para observar su progresión, mantener alta su motivación y poder hacer modificaciones en la ejecución de los ejercicios o en el programa en sí.

TRAK ofrece tanto al profesional sanitario como al paciente, los datos de la progresión del tratamiento en un sistema de gráficas de la evolución. Presenta rangos articulares, escala de dolor o los propios datos de adherencia para garantizar que el profesional obtenga la mayor cantidad de información posible y el paciente se motive a continuar observando su progresión.

 

 

Además, TRAK emplea mecánicas de gamificación que involucran al paciente en el tratamiento pudiendo informar del progreso que está realizando de una forma divertida y atractiva. Como se aprecia en la imagen, visualizamos la evolución que está realizando📈, puede conseguir puntos Trak💯 y tener una racha de las sesiones realizadas⚡.

 

5. Participación del paciente y selección de objetivos

La salud digital es cada vez más una realidad, y una de sus máximas es el empoderamiento del paciente y su valoración como parte activa de su propio tratamiento. Así lo establece la OMS en el Proyecto de estrategia mundial sobre salud digital 2020–2025 y en el Proyecto REHAB 2030.

El paciente debe conocer, entender e involucrarse en su propio tratamiento y para ello se le debe informar, educar y ofrecer estrategias de autotratamiento que le permitan controlar parte del mismo.

Así mismo, es importante como profesionales que organicemos nuestro tratamiento y nuestros protocolos en base a una serie de objetivos que sean reales y que se amolden a cada paciente.

Actualmente, hay herramientas disponibles para ofrecer servicios de tele-rehabilitación con asistencia en tiempo real y que permita una monitorización objetiva de la evolución del paciente en remoto.

Si quieres saber más sobre las ventajas que te podría otorgar TRAK, ¡no dudes en solicitar un prueba!

¡Únete a la rehabilitación digital!

 

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